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lunes, 10 de junio de 2013

CHISTE: Ramiro ¡te olvidaste otra vez!



   -¡Ramiro, te olvidaste otra vez!
   - ¿De qué Alejandra?
   - ¡Hoy cumplimos 5 años de casados!
   -Pe...pe... pero querida, ¿cómo me voy a olvidar de eso?
   -Quiero que me lleves a cenar, a ver un buen espectáculo y a bailar.
   -Justamente eso era lo que tenía planeado!
   - Bueno, quiero que me lleves a "La 49".
   - ¿Quééééééééééé? ¿Estás loca? ¡Eso es un night club!
   -¡Ramiro, quiero que me lleves ahí y punto!
   Sin otra opción para Ramiro se fueron... Apenas llegaron, el aparcacoches dijo:
   - ¡Buenas! ¿Cómo le va caballero? ¡Qué bueno verlo otra vez!
   La mujer saltó sorprendida:
   -¿Qué dice éste? ¿Que qué bueno verte otra vez? ¿Acaso has venido antes a este sitio?
   -¿Yo? ¿Pero estás loca? ¿A este nightclub? Le dicen a todos lo mismo... estos lugares son así...
   Llegaron a la entrada y el portero:
   - Señor Murillo... ¡Qué gusto!
   - Te dijo señor Murillo, ¿te conoce?
   -¿Ehhhhhhh?... Y cómo no me va a conocer si este tipo trabaja en el edificio de mi oficina. Es el electricista del edificio.
   Ya adentro los recibió Alex, el gerente.
   - ¿Cómo está doctor Murillo? La mejor mesa como siempre, ¿verdad?
   - ¿Éste también es electricista en tu oficina, Ramiro? ¡Te voy a matar!
   - No, no, este señor me conoce porque es el que me  vendió el Ford Explorer que te compré.
   - Ramiro, me estás... me estás...
   En ese momento apareció la vendedora de cigarillos:
   - ¡Mi reeeeeeeeeeeeeeeyy! ¿Te doy tu tabaco Cohíba?... La cigarrera se puso el habano entre los pechos.
    - ¡Méteme la manita, mi amor, y saca tu habanito como te gusta!
   Alejandra estaba a punto de matar a su marido, cuando se apagaron las luces. Ramiro y su mujer se sentaron y empezó el espectáculo.
   Apareció una mujer súper sensacional  que empezó a hacer un  strip-tease. Cuando se quedó sólo en tanguitas, se acercó a las mesas y, cariñosísima, le preguntó a toda la concurrencia:
   - ¡Y ahora.... ¿quién me va a quitar el tanguita?
   Todos los presentes gritaron a coro:
   - ¡Se vive, se siente, Ramiro con los dientes! ¡Se vive, se siente, Ramiro con los dientes!
   Alejandra no aguantó más. Salió corriendo y se metió en un taxi. Ramiro la siguió y entró en el vehículo. La mujer empezó a pegarle y trató de arrojarlo fuera.
   - ¡Eres el h... de p... más  grande de toda la historia!
   Alejandra se quitó un zapato e histérica, comenzó a pegarle en la cabeza y a gritarle groserías. En esas, el taxista se da la vuelta y exclama:
   - ¡MIRE QUE HEMOS LLEVADO PUTAS LOCAS... DON RAMIRO... ¡PERO COMO ÉSTA, NINGUNA!