Anoche vivimos la noche de Halloween en La Rinconada, el pueblo donde vivo desde hace algo más de 12 años. Me encanta vivir aquí, tanto es así que muchas veces estoy tentada de decir "en mi pueblo".
Hubo una fiesta en la caseta municipal y luego los niños salieron con sus calabazas pidiendo caramelos por las casas diciendo: "truco-trato".
Hice muchas más fotos pero, para que no haya problemas, sólo he publicado estas donde se sigue protegiendo el anonimato de los terroríficos seres del más allá. Espero que os gusten y os hagáis una idea de lo que se vivió por aquí.